INMA COLL , LA VISITA A LOS PADRES ARTÍSTICOS

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El domingo 6 de junio lució primaveral en Valencia y fue la ocasión propicia para visitar la muestra «Francis Bacon y Lucien Freud. De profundis» que la Fundación Bancaja ha traído a la ciudad. Fue también la oportunidad para reencontrarme con la pintora Inma Coll, ya que llevábamos mucho tiempo sin vernos por razones obvias de la pandemia. Ambas nos citamos en la plaza de Tetuán y el reencuentro tomó la forma de una visita dominical a sus padres, pues así es como Inma Coll siente a estos dos pintores a los que considera sus padres artísticos.  

La exposición está comisariada por Belén Herrera y cuenta con medio centenar de obras entre grabados, litografías y dibujos que proceden de colecciones privadas y de la Galería Marlborough.  Se trata de una muestra que reúne la potencia creativa de estos dos autores, representantes de la figuración europea que se desarrolló en la primera mitad del siglo XX en el ambiente del Soho londinense. En otras palabras, la exposición es un buen motivo para contemplar parte de la fuerza pictórica que produjo la llamada Escuela de Londres a la que pertenecieron estos artistas.  

En mi caso, no era la primera vez que había contemplado sus obras y retengo buenos recuerdos de otras de sus muestras en otros espacios expositivos de otros países, pero el hecho de conocer a Inma Coll y de poder verla en su compañía, ha añadido un plus gratificante. Es sabido que la pintora, desde sus inicios, sintió la misma predilección por la figuración y el retrato y realizó la misma apuesta estética de ambos autores, pero desde Valencia. 

Deteniéndonos en cada una de las obras que contemplábamos, me comentaba cómo aún recordaba la impresión que le causó la primera vez que se encontró con la obra de Bacon y Freud y cómo vio en ellos aquello que quería pintar, ya fuera la carnalidad de lo real, el peso de la soledad o lo efímero de la vida a través de imágenes de seres descolocados y deformados. Hay que subrayar que Inma Coll ha sido fiel siempre a esa forma de pintar que le supuso todo un desafío y que le dificultó ser reconocida en medio de un entorno artístico en el que en los espacios de arte se prefería un tipo de belleza más digerible y amable a la vista. 

Durante la pandemia, la artista no ha dejado de pintar y también en estos momentos ha encontrado en el arte una tabla de salvación, de comunicación y de conexión con el mundo. No cabe duda de que Inma Coll es un referente femenino de la singularidad expresiva de aquella figuración europea que emergió en el siglo pasado y , a pesar del tiempo transcurrido,  no ha perdido ni vigencia ni actualidad.  Y todo ello con la peculiaridad de poner en valor una serie de vivencias vinculadas a la condición ontológica y material de ser una artista mujer.


Para más información, véase:
http://amparozacares.com/inma-coll-un-viaje-ante-el-espejo/