BANDERA BLANCA

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Artículo publicado en el LEVANTE – EMV el 13 de mayo de 2026

La fecha en la que comenzó la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán resulta significativa. Fue recién estrenado marzo, el 28 de febrero de 2026, y en su elección no parece que hubo nada azaroso. Desde la Antigüedad este mes se llama así por Marte, la divinidad romana de los combates y de la primavera, ya que en esta estación del año se reanudaba la actividad guerrera tras haberse interrumpido durante el invierno. Tampoco se dejaron al azar los primeros bombardeos que recayeron en la escuela de primaria Shajare Tayebé de Minab donde murieron asesinadas más de un centenar de personas, la mayoría niñas de siete y doce años. Ese mismo día acabaron con la vida del Ayatolá Alí Jamenei, de su hija, de su nuera, de su yerno y de sus dos nietas, una de ellas un bebé de pocos meses. Aun así, la ofensiva militar se consideró un éxito y ahí empezó una épica bélica indefendible a la que cabe muy bien aplicar los versos de la canción “Bandera blanca” de Franco Battiato donde dice «en esta época de locos / nos faltaban los idiotas del horror». Esta canción escrita a principios de los años 80 del siglo pasado, no ha perdido actualidad por su crítica a la banalidad de la vida cotidiana y a las atrocidades que se hacen en nombre de “su Majestad el dinero”. Escucharla hoy en su misma clave irónica resulta muy oportuno cuando no se oculta que el control por el petróleo motiva las acciones bélicas.

Por mucho que quieran estirar el argumentario, no se sostiene un relato donde la intervención militar de esos dos países se presente como estrategia altruista para liberar al pueblo iraní del régimen autocrático que impera. Mucho menos cuando desde 1979, año en el que llegó el Ayatolá Jomeini, la mayor contestación interna a la teocracia de Irán viene de la lucha constante y valiente de las mujeres iraníes que se juegan la vida por reclamar los derechos que les han sido negados. Es este activismo en pro de los Derechos Humanos de todas las Mujeres, pero en especial de las iraníes, el que defiende con energía y a ultranza Nilufar Saberi, líder iraní en España del movimiento Mujer, Vida y Libertad. Es ahí donde se sitúan las auténticas voces constructoras de paz que reclaman justicia e igualdad y que no tienen nada que ver con los discursos que normalizan la guerra como si no existiera la diplomacia y el Derecho Internacional o un legado civilizatorio que es necesario mantener vivo. En este contexto no es extraño que Roberto Scarpinato, magistrado y político italiano, en una entrevista concedida a Mediapart y la editorial francesa L’Échappée hablara sin tapujos de la “mafiosisation du monde”. Unas declaraciones que remitían a aquel libro suyo, publicado en 2008 titulado «Il ritorno del principe», donde ya alertaba de la alianza existente entre la mafia y el poder político y económico de su país. Solo que hoy resulta más evidente que nunca su expansión a nivel global.

A la vista está que EUU e Israel amenazan a las Cortes internacionales y a sus operadores con una lógica de clan donde se está con ellos o contra ellos. Esta situación supone la destrucción del estado de derecho por el uso de la intimidación y de la extorsión que son las prácticas habituales de la mafia. De manera tajante, sin dar lugar a equívoco, afirma que Trump y Netanyahu actúan como mafiosos que quieren tu casa, tus bienes o tu país y si no cumples sus deseos te asesinan sin remordimiento alguno. Asistimos, dice, a un momento histórico en el que el poder se ha quitado la máscara, ha devenido en mafia y ni se molesta en disimularlo como ha sucedido con Gaza o Venezuela y como está sucediendo ahora con el bloqueo del estrecho de Ormuz. Utilizan la bandera blanca, símbolo internacional para el alto al fuego, de modo engañoso al establecido por la Convención de Ginebra. Ambos merecen los epítetos homéricos de locos y sangrientos homicidas cuando actúan con la impunidad de Ares y los dioses del Olimpo, cuando no esperan ser castigados y se presentan como el único areópago que puede resolver los asuntos del mundo. Vivimos un momento peligroso de retroceso en los valores que vertebran la democracia, por eso mismo es de agradecer que Scarpinato haya puesto con una total clarividencia los términos de la reflexión para no rendirnos ni abdicar de nuestras obligaciones ciudadanas y no caer en aquella mínima moralidad de tiempos de crisis que Battiato denunciaba hace ya casi cinco décadas.

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